Ayer te encontré, mientras pensaba.
Estabas aquí dentro, en los recuerdos.
Fue aquella canción que facilitaba,
el aumento de tristeza por ellos.
Ayer era viernes, pero fue domingo.
Todos los días son domingo.
Ayer te encontré, divagando en mi
cabeza,
como perro en busca de su amo,
como pez buscando salir en la pecera.
Y como si solo tuviera una razón,
te pensé todo el día.
Ayer te fuiste, y te encontré lejos.
Tanto que no pude alcanzarte.
Solo llegaron a mi memoria tus besos,
y las ganas que me dieron de besarte.
Ayer se marchó la magia.
aquélla que nos daba la sangre,
para hacer bombear nuestro corazón
que todavía me sobra para darte.
Ayer era viernes, pero fue domingo.
Todos los días son domingo.
Hace tiempo te perdí,
pero yo lo llamo el ayer,
para tener la estúpida esperanza
de que hoy aún puedas volver.
Te veré, pero con otra.
Estarás lejos, pero a la vez cerca.
Te soñaré de día y te pensaré de
noche,
hay una esperanza que en mí alberga.
Déjame quedarme en tu piel,
enredarme en tu vello
ser uno siendo dos,
sin que nos importe ello.
Vivir escondidos,
saltarnos las reglas,
del cielo infinito,
mirar las estrellas.
Que me despiertes dándome un beso,
y deshacerme del mundo molesto.
El amor te hace frágil,
tanto como las cajas,
como el cristal,
como el recuerdo en mi cabeza
desde que ya no estás.
Desde que ya no estás.
Marta.